Desarrollo de personas y eficacia
Desde hace alguna semana teníamos pendiente un par de artículos sobre lo aprendido en la segunda sesión del club de tu negocio, siendo uno de los temas vistos el desarrollo de personas, con énfasis en la comunicación interna, gestión del equipo… En otras ocasiones ya hemos hablado en el blog de aspectos relacionados, dando hoy una visión un poco más profesional.
Desarrollo del equipo
Mediante una gráfica, vimos los estados por los que pasa un grupo de trabajo: grupo inmaduro, grupo fraccionado, grupo que comparte y equipo eficaz, siendo este último aquel que tiene una interdependencia (cohesión, emociones dirigas hacia los otros, capacidad de reflexión…) y que es capaz de resolver problemas, manteniendo un flujo de información constante y bidireccional.
Hablamos de cómo se comparten los espacios (despachos cerrados y distribución diáfana), de cómo se plantean las reuniones, de cómo se transmite la información en ellas, de cómo y cuánto se planifica….
Planificación
Una planificación es esencial. En ese proceso entran en juego 3 cuestiones: qué esperamos (objetivos de desarrollo), cómo lo vamos a hacer (recursos + información, planes de acción y las acciones en sí mismas) y qué conseguimos (resultados obtenidos). En estas tres fases es necesario un seguimiento: estar pendiente de los problemas, de las dificultades o imprevistos…. con reuniones frecuentes. En nuestro caso, tenemos una reunión más larga cada lunes, y luego pequeñas reuniones para comentar los progresos de cada día, a modo de un SCRUM simplificado. También hablamos precisamente del seguimiento de metodologías concretas, propias o basadas en algunas existentes, de que todo el mundo conozca esas pautas, de actualizar esos procedimientos…
Reuniones
Las reuniones de trabajo deberían ser el espacio donde se toman decisiones consensuadas, implicando a todos los miembros en los objetivos comunes. Para que una reunión sea efectiva, debe haber una comunicación fluida, con plena participación. Debe ser necesaria su convocatoria (a veces los protocolos hacen más mal que bien si no son necesarios), debe estar preparada (saber qué vamos a contar si la dirigimos, saber de qué va si asistimos) y concluir con un plan de actuación: qué vamos a hacer para llevar a cabo todo lo acordado.
Las funciones del líder en las reuniones deberían ser de estimulación, controlar las intervenciones y moderar los turnos, estimular a los participantes, en especial a los más “débiles” o “callados” por timidez u hostilidad, escuchar sugerencias o ideas… y en definitiva, tener facilidades de trato: se habla con personas.
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